¿Cuál es la fórmula secreta de la gasolina ‘low
cost’?
La
fórmula secreta de las gasolinas baratas es que no tienen ninguna fórmula
secreta. Se trata del combustible simple que sale de una refinería, el mismo
que se utiliza para la gasolina tradicional. A veces, incluso de la misma
instalación.
Pero
estas gasolinas no pasan por el proceso de mejora a base de aditivos del resto
para aumentar la combustión, disminuir la volatilidad del producto o evitar que
haga espuma en el depósito. Esos aditivos son una fórmula propia de cada gran
petrolera, que mantienen con celo el secreto de su composición para
diferenciarse de la competencia.
Los
combustibles mejorados son más caros pero aumentan el rendimiento del motor. En
potencia y kilometraje. A partir de ahí, cada conductor elige: ¿pagar menos por
cada litro pero hacer menos kilómetros? o ¿pagar más pero sacarle más partido
al coche? Hasta ahora, esa relación estaba condicionando el mercado.
También
influía el hecho de que existe una idea muy extendida de que los combustibles
baratos termina deteriorando algunos componentes del motor, como los
inyectores, en los vehículos diésel.
Poco a
poco, esos condicionantes se están diluyendo. La crisis ha cambiado los
comportamientos y lo barato está en auge. Además, la ventaja del precio de la
gasolina barata, con diferencias que superan ampliamente los diez céntimos por
litro, empieza a superar la ventaja del mayor kilometraje que ofrecen las
caras, algo, por otra parte, siempre difícil de comprobar.

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